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miércoles, 1 de octubre de 2014

Calabaza para Halloween

Aquí presento una idea para el próximo Halloween, que parece que se está poniendo de moda celebrarlo.

   




     En principio no la hice pensado en Halloween pero encaja perfectamente para estas fechas.

     Para ello utilicé:

- Un globo gigante
- Papel de periódico en tiras
- Cola blanca de carpintero
- Pintura acrílica
- Rotulador permanente
- Barniz

     Lo primero fue inflar el globo de un tamaño que pudiera entrar la cabeza, ya que sería la base donde pegaría las tiras de papel.

     Ahora era cuestión de armarse de paciencia y comenzar a pegar tiras y tiras y más tiras de papel unas sobre otras y por todo el globo. Para ello utilicé la cola de carpintero pero diluida con un poco de agua, así sería más manejable, aunque tarda más en secarse.

     En un principio los niños me ayudaron muy ilusionados pero cuando vieron que eso parecía no acabar nunca se dedicaron a otras cosas, eso sí de vez en cuando aparecían para supervisar el trabajo.

     Una vez hecha la primera capa dejar secar y cuando este seca comenzar a dar forma, es decir ensanchar los costados para darle la forma ovalada, y después volver a pegar tiras para que quede más o menos uniforme.

     Con unos cartones le hice la forma de el cuello para que apoyara en los hombros al ponérsela, y otra vez a pegar tiras de papel.

     La parte de arriba, el rabillo, lo hice con el mismo papel hecho pelotas y vuelta a pegar tiras de papel. Una vez me pareció que había terminado lo dejé secar y una vez seco le di una capa de cola blanca sin diluir para proporcionarle mayor dureza.

     Quité el globo pinchándolo.

     Le corté el orificio de la boca para poder ver y le puse unos colmillos de cartón que forré con cinta de carrocero.

     Luego fue ponerle imaginación para pintarla. A mi me apetecía hacer una que diera miedo, ya que a mis hijos les dan miedo los cabezudos, y pensé ilusa de mi, que si tenían uno propio que diera miedo a lo mejor se les pasaría un poco... pero que verdad es que el miedo es irracional y no valen explicaciones a veces...

     Al otro le hice un caballo, que eso me dijo que quería, y a este le puse unos ojos que se mueven con el movimiento y el pelo con lana. 

    El morro lo hice con una huevera de cartón.




     Los niños siguen teniendo miedo a los cabezudos, pero les encantaron sus cabezudos...




¡Hasta la próxima!.


Gracias por tu visita.