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viernes, 4 de abril de 2014

Composición de cuadros con manos y palé



     Una nueva creación, yo creo que original y personal, además de ser divertida para ciertos personajillos a la hora de hacerla (los niños).

     El hecho de tomar partido en uno de los trabajos de su madre fue una gran satisfacción para ellos y cuando lo miran, lo hacen de una forma especial (siempre se acuerdan de cómo lo hicimos, se lo pasaron muy bien).

     En principio pensé en pintar los cuadros y colgarlos directamente en la pared. Para ello, los pinté del mismo tono que la pared, un marrón un poco agrisado, y las manos en blanco para contrastar.

     Los bordes o costados de los lienzos los dejé en blanco para contrastar con la pared creando un efecto de "marco".

     El resultado fue...







 

     Me gustó cómo quedó, aunque lo veía un poquito soso...

     Una vez lo di por finalizado, al tiempo pensé que a lo mejor, quedarían mejor enmarcados, y sobre un fondo claro, para destacar más y tener más protagonismo. Ya que sobre la pared en el mismo tono se perdía un poco la forma cuadrada de los lienzos y sólo destacaban las manos y no la composición en conjunto.

     Pensado todo esto, que mi marido diría: pero... pero... ¡cuántas vueltas le estas dando! ¡Si está bien así!. Fue como me quedé realmente a gusto con lo que había hecho (el problema es, que cuando creas algo, no te sientes realmente pleno si no te queda como esperabas).

     Y resultó que con estos cambios me quedó como esperaba. Entonces sentí que realmente había terminado.

     Para ello, volví a descolgar los cuadros, y en una chapa de okume que la pinté del mismo color de la pared (en esta ocasión sería una pared color beige grisaceo), pegué los cuatro lienzos, esta vez en linea.

     Una vez pegados, con las sobras de un palé, le hice el marco.

     Para hacer el marco primero lijé superficialmente los litones, sin gastarlos demasiado, y los teñí ligeramente con café. Sí café, y diréis, pero si se venden tintes al agua en el tono que quieras... y es cierto, pero en ese momento no tenía tinte, y yo como buena impaciente decidí investigar por internet "cómo hacer tintes caseros", y una de las opciones fue el café. ¡todo un descubrimiento para mi!.

     Después fue, barnizar los listones, unirlos a la chapa de okume con unos tirafondos... y...

¡TACHAAAN!...



Aquí la familia al completo, algo bonito, personal y en lo que hemos colaborado todos. 

Decoración DIY en su máxima expresión.