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martes, 8 de septiembre de 2015

Antigua banqueta tuneada y con transfer

     Esta ha sido mi primera experiencia con la ya famosa Chalk Paint o pintura a la tiza. Esta vez no Ia he hecho yo como hago en otras ocasiones, ya que hay alguna fórmula casera por ahí. La vi y la compré pensando en que algún día la probaría, sin prisa.

     Y así ha sido en esta banqueta que me encargaron para tunearla y convertirla en mesilla.



     El trabajo en sí no tuvo complicación alguna, si acaso lo laborioso  a la hora de conseguir que el transfer se viera limpio.

     Nada más verla ya me la imaginé acabada. Me encanta esta banqueta, no se ni cuantas veces lo dije mientras la transformaba.

     En cuanto la tuve en mis manos comencé a trabajar.

    Lo primero fue quitarle capas y capas de pintura vieja y sucia, con una lijadora porque sino me podía morir haciéndolo a mano, bajo la cual aparecieron algunos orificios sospechosos de antiguos inquilinos no deseados, así que acto seguido le di bien de producto insecticida para la madera.



     Al lijarla salieron a la luz los puntos de anclaje de la banqueta. Eran de madera y me gustó la idea de que se vieran una vez terminada. ¡Y aquí comenzaba mi andadura en el nuevo mundo de la Chalk Paint!.



     La primera mano que le di... no me convenció, se transparentaba el fondo mucho. Yo quería que cubriera bien...



     Así que le di dos manos más. Se seca muy rápido, y eso es perfecto para una impaciente como yo,  y al lijarla queda estupenda. Pero un pequeño consejillo: no retoquéis en zonas ya pintadas y todavía frescas, se queda la marca. Dejar secar, darle donde necesite otra vez y cuando lijéis quedará perfecto.

     Aquí está tal y como me quedó después de lijar...



     Ahora tocaba la parte delicada pero la que daría el toque a esta banqueta de la cual me estaba enamorando cada vez más. El transfer...


 

  Para ello primero barnicé la superficie donde colocaría la imagen. Después apliqué mi técnica para transferirla.


   

     Y con el resultado que obtuve, terminé de enamorarme totalmente de la banqueta...

     Ya sólo quedaba darle dos manos de barniz...




     Y los fallos o desperfectos que tenía la silla mas alguno que otro que le causé yo a la imagen intencionadamente le dio un toque especial. Al menos para mi.






     El resultado, una mesilla preciosa, sencilla y con un toque Vintage a más no poder. Una gran experiencia la de este trabajo. Muy satisfactoria.

 



Aquí os dejo la foto de cómo le ha quedado tanto la caja como la banqueta en la habitación a sus dueños. ¡Muy muy chulas! Gracias a Jon Paul y a Josune.